Durante tres jornadas de septiembre, 180 voluntarios repintaron seis cuadras de la Alameda Mariano Escobedo. No fue una brigada de limpieza: fue una clase de civismo con brocha en la mano.
La convocatoria se abrió un martes y para el jueves ya no quedaban brochas. Llegaron estudiantes de preparatoria, familias completas del barrio y dos equipos de instituciones aliadas que pidieron sumarse el mismo día.
Lo que cambió en la cuadra
El cambio más visible fue el color, pero el que importa es otro: los vecinos que antes rodeaban la plaza ahora la cruzan. Tres locales que llevaban meses cerrados volvieron a abrir en las semanas siguientes.
Yo venía por las horas de servicio social. Me quedé porque en dos días conocí a más vecinos que en cinco años viviendo aquí. Daniela R., estudiante de preparatoria
Qué sigue
La siguiente jornada será en octubre. Si quieres participar, puedes registrarte como voluntario y te avisamos la fecha en cuanto se confirme.